- Alejandra Hidalgo
- Diciembre 2024
Cuando éramos niños, diciembre significaba frío, chocolate caliente, ver películas y quizá pasar más tiempo con los abuelos. Es diciembre y ahora para los adultos significa pagar aguinaldos (o recibirlo y usarlo para pagar deudas), comprar regalos y pensar que no alcanza, sentir culpa, sentir vergüenza por no estar en donde quisiéramos. Sentir aprensión, tensión, sentir que se va un año más y aquí estamos, otra vez, todos gastando y, de paso, ahora hace calor. Es difícil. Es difícil navegar la vida adulta, sostener la presión de las expectativas, entrar a las redes sociales y comparar (porque nos sentimos ansiosos, y cuando las personas nos sentimos ansiosas, comparamos) y navegar todas estas emociones al son de “jingle bells”, asegurarnos además de ser madres y padres presentes, hijos e hijas comprometidos, tíos y tías alegres, exigiéndonos estar para los otros, y cuando se puede, para nosotros mismos.
Respira.
No estás sola.
No estás solo.
Es difícil estar en diciembre y sentir que no tienes dinero suficiente. Es difícil. Date una palmada en el brazo, abrázate. Lo siento mucho. Aquí te dejo tres cosas que son útiles para gestionar estas emociones:
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La aceptación y compasión. Ok, paso 1. Eso que acabamos de hacer. Detenerse, respirar, decirte que es difícil y reconocer que esas cosas están ahí por más anti navideño que te resulte. Ahí están la frustración, la tensión, la culpa, la vergüenza, la tristeza, el miedo, la angustia y la ansiedad. Respira, así es. Date la oportunidad de sentirte tal cual te sientes en este momento. Ahora di: “No tener tanto dinero como me gustaría en diciembre es difícil, las expectativas son altas, es comprensible que me sienta (inserta emoción que no quieres sentir aquí)”.
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Observa el contexto. Te invito a hacerte la pregunta: ¿esto que quiero en realidad es una necesidad a la que debería tener derecho (como una vivienda digna, por ejemplo, o tiempo de descanso) o es un objeto material? Por ejemplo, si sientes tensión de que en diciembre quizá no te alcance para comprarle la bicicleta que quiere a tu hijo, y pagar la renta a tiempo, estamos hablando de un nivel de complejidad mayor, que si es, por ejemplo, querer comprar ropa en una tienda más cara, pero no te alcanza. Te invito a cuestionarte: ¿Qué tanto está influenciando el consumismo en mis deseos y aparentes necesidades? Aquellos que, si son derechos y necesidades, ayudan mucho a reflexionar sobre los factores sociales que contribuyen a que las cosas estén como están. Veo en mis consultantes, que es útil reconocer el papel del Estado o de la sociedad en las cosas que no funcionan como quisieran, no para eximirnos de toda responsabilidad, sino para reconocernos parte de un todo.
- Puntúa en lo que sí te alcanza. También es útil hacer una lista de todos los gastos que sí estás pudiendo afrontar. Quizá no pudiste comprar el regalo más caro para tu pareja, más pudiste pagar todos los aguinaldos de la empresa. Quizá no pudiste vestirte con ropa nueva, más pudiste pagar la deuda en la tarjeta. Haz la lista, felicítate por las cosas que sí estás pudiendo hacer.
Así, pues, recuerda que se vale sentirse así. Eres un ser humano. Si quieres más ayuda para gestionar y profundizar en los aspectos relacionados con el dinero y tu salud mental, no dudes en agendar una cita. Por otro lado, te dejamos el regalito del libro de trabajo de la ansiedad que puedes encontrar en nuestra página de inicio de hidalgopsicoterapia.com . Bájalo, es un recurso gratuito que construimos para ti.
Alejandra Hidalgo
Licenciada en Psicología, Maestra en Terapia Familiar y Terapeuta Familiar. Supervisora Junior. Especialista en Psicoterapia de Pareja Sistémico Humanista.
