- Mtra. Alejandra Hidalgo Tenorio
- Agosto 2025
Sabemos cómo se siente. Estás en medio de una junta, revisando pendientes o contestando correos, cuando de pronto… el cuerpo entra en modo emergencia. Palpitaciones, presión en el pecho, dificultad para respirar, la mente va a mil por hora, y lo único que piensas es: “Por favor, que nadie lo note”.
Y sí, es absolutamente comprensible que no quieras que los demás lo vean. Muchas personas que sufren ansiedad en espacios laborales sienten vergüenza, culpa o miedo a ser juzgadas como “débil”, “drama queen” o “incapaz”.
En Hidalgo Psicoterapia, escuchamos con frecuencia relatos como este. Por eso, hoy queremos acompañarte con información clara, práctica y sin juicios sobre qué hacer si te da un ataque de ansiedad en el trabajo. Porque sí, puede pasar. Y no, no estás solo.
Primero ¿Qué está pasando por tu cuerpo?
Un ataque de ansiedad es una respuesta intensa y súbita del sistema nervioso, como si tu cuerpo interpretara una amenaza real aunque no haya un peligro físico presente.
Se activan estructuras como la amígdala cerebral y el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, lo que dispara adrenalina y cortisol (LeDoux, 2012). El resultado: cuerpo en alerta máxima, aunque tú solo estés intentando contestar ese mail de las 6:59 p.m.
1. Respira…pero no como crees
Cuando decimos “respira”, no nos referimos a inhalar profundo y aguantar el aire. De hecho, eso puede empeorar la sensación de ahogo.
Lo que ayuda es algo llamado respiración diafragmática lenta:
- Inhala por la nariz contando hasta 4
- Exhala por la boca contando hasta 6
- Repite durante 1 o 2 minutos
Esta técnica activa el nervio vago, responsable de reducir la respuesta de estrés y calmar el sistema (Porges, 2011).
¿No puedes ir al baño? Basta con que te reclines discretamente, sueltes el abdomen y te concentres en la exhalación.
2. Cambia de escenario aunque sea por tres minutos
Si puedes, sal al pasillo, sube un piso por las escaleras o ve al baño. El movimiento físico suave y el cambio de entorno ayudan a disminuir la sobrecarga sensorial.
Un estudio de Hofmann et al. (2009) sugiere que incluso un par de minutos de caminata o estiramiento pueden reducir significativamente los síntomas de ansiedad aguda.
Si no puedes moverte mucho, busca un gesto pequeño pero significativo: abrir una ventana, quitarte los zapatos bajo el escritorio, ponerte audífonos con música suave. Son acciones micro que pueden reconectar tu mente con el cuerpo.
3. Repite una frase ancla
Cuando estás en pánico, tu cerebro necesita una frase que interrumpa el diálogo interno catastrófico. Puede ser algo como:
- “Esto es incómodo, pero no peligroso”
- “Mi cuerpo está tratando de protegerme”
- “Esto ya me ha pasado y sé que va a pasar”
Estas frases cortas ayudan a reorganizar cognitivamente lo que ocurre, y si las practicas con frecuencia, el cerebro empieza a responder con menos alarma la próxima vez.
4. Evite esconderlo tanto que te abandones a ti
Es comprensible que no quieras que tus colegas o jefes noten lo que está pasando. El mundo laboral no siempre es amable con la vulnerabilidad emocional. Pero también es importante no aislarte emocionalmente. Si sientes que necesitas hablar con alguien, puedes identificar una persona de confianza en tu equipo o buscar ayuda profesional.
El problema no es sentir ansiedad. El problema es sentir que tienes que enfrentarlo solo, con culpa, vergüenza o miedo a que eso signifique que vales menos. Spoiler: no lo significa.
¿Y después?
Una vez que el episodio haya pasado, es probable que te sientas agotado, confundido o incluso avergonzado. Esto también es parte del proceso. No estás exagerando ni “haciendo drama”. Tu cuerpo vivió una experiencia intensa y merece cuidado.
La buena noticia es que la ansiedad se puede trabajar en terapia. En especial, la psicoterapia sistémica relacional puede ayudarte a comprender el contexto que sostiene estos episodios, resignificar la forma en que te vinculas con tus emociones y construir nuevas formas de estar en el mundo, incluso en el mundo laboral.
Fuentes:
- LeDoux, J. (2012). Rethinking the Emotional Brain. Neuron, 73(4), 653–676.
- Hofmann, S. G., Sawyer, A. T., Witt, A. A., & Oh, D. (2009). The effect of mindfulness-based therapy on anxiety and depression: A meta-analytic review. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 78(2), 169–183.
- Porges, S. W. (2011). The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-regulation. Norton.
¿Te pasa seguido y no sabes cómo pararlo?
No tienes que elegir entre tu salud mental y tu trabajo. En Hidalgo Psicoterapia podemos ayudarte a entender por qué está ocurriendo y qué herramientas pueden ayudarte a sentirte en calma, incluso cuando el entorno aprieta.
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Tu ansiedad no es debilidad. Es una señal de que algo necesita atención, no castigo. Y estamos aquí para escucharte.
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Mtra. Alejandra Hidalgo Tenorio
Licenciada en Psicología, Maestra en Terapia Familiar y Terapeuta Familiar. Supervisora Junior. Especialista en Psicoterapia de Pareja Sistémico Humanista.
